El partido entre Colombia y Bolivia fue el escenario de muchos matices: la oportunidad de clasificar al mundial, último juego en casa por eliminatorias y sobre todo ante la expectativa de ver nuevamente a Dayro Mauricio Moreno con la tricolor puesta.
Para nadie es un secreto que su convocatoria para esta doble fecha alegró y unió a todo el país. Un jugador con un estado físico de envidiar pese a su edad, que rinde en cancha con grandes actuaciones con Once Caldas tanto en Liga como en Copa Sudamericana, que a punta de goles fue ganando un espacio en el esquema de Nestor Lorenzo.
Si bien no fue titular, el nacido en Chicoral, Tolima, vivió el partido como si fuese un hincha más; abrazando a James Rodriguez y Jhon Córdoba durante sus respectivas celebraciones. Cada vez que lo enfocaba la cámara, así estuviera en la banca, calentando, la gente se volvía loca, aplaudían, vitoreaban y gritaban su nombre. Hasta que al minuto 80, como dicen por ahí, llegó el momento más esperado por toda Colombia: Dayro Moreno, con la mítica 17 a la espalda, jugaba un partido con la Selección después de más de 9 años.
Su último encuentro data del año 2016 en el marco de la Copa América Centenario. Por los cuartos de final ante Perú, entró al minuto 76 por Edwin Cardona y anotó su penal que fue clave en la clasificación a semifinales. En total con Colombia Dayro Moreno jugó 33 partidos, anotando 3 goles y repartiendo 2 asistencias entre amistosos, Copa América (2011, 2016) y eliminatorias.
Más allá que estuvo en cancha 10 minutos, fueron suficientes para ver a Dayro con la camiseta de Colombia. Alguien que mantiene la esencia del jugador colombiano: talento natural, personalidad, goles y a veces controversia. Ingredientes que definen a la merecida convocatoria de un gran jugador. En honor a Dayro Mauricio, brindo con una copita de guaro en esta columna.
Columna y dibujo por David Mauricio Libreros